Nuestra historia

Nuestra empresa familiar comienza a funcionar en 1963. Y desde el mismo comienzo el diseño de nuestros bolsos iban al compás de la moda que en ese momento venía muy influenciada por el fenómeno estético y cultural que fue el “Swinging London”. Aquí en nuestro país la joven industria de la moda tuvimos nuestra propia versión de la tendencia y la bautizamos “ye-ye”.

Esos fueron nuestros inicios y desde entonces hemos ido creando productos siempre al ritmo que marcan las distintas tendencias en cada una de las temporadas.

La “moda”, vertiginosa, siempre cambiante y caprichosa. Una locomotora que no para, y nosotras con ella. Creamos bolsos para conjuntar las primeras minifaldas, con flecos para las primeras manifestaciones hippies, mucho cuero negro para bailar a ritmo de “Grease”, colores y purpurina en los 80 y así hasta nuestro presente, quizás el instante más ecléptico en cuanto a estilos, a estilos de vida.

Creamos Petit Lulu en 1995. Observamos que había una carencia de productos para chicas muy jóvenes que comenzaban a usar sus primeros bolsos. Realmente la oferta era escasa y en cualquier caso estaba dispersa. Esta fue la razón por la que creamos nuestra marca Petit Lulu, para cubrir con gran pasión ese desatendido mercado.

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El nombre vino a nosotras por medio de una amiga francesa, su encantadora perrita se llamaba así y en ese momento nos pareció un nombre genial, y aún creemos que es un nombre maravilloso, que contagia alegría, y que es atrevido y entrañable al mismo tiempo.

Han pasado más de 50 años desde que nuestra familia comenzó a fabricar moda, casi 25 desde que una segunda generación creara Petit Lulu y ahora en este mismo instante, con más experiencia, entusiasmo y energía relanzamos la marca con nuevas, nuevísimas ideas que abarcan a un público mucho más ámplio, porque ahora, nosotras somos jóvenes mucho más tiempo, exactamente el que nos de la gana. Y con esta explosiva conclusión regresamos al mercado a ofrecerte nuestros bolsos hechos con todo el amor y con el mejor de los ingredientes, la fantasía...